España v2.0: del ladrillo a Las Vegas
17 Abril, 2008

En medio de la supuesta explosión de la burbuja inmobiliaria (o la dura travesía de vuelta a la cordura, en la que muchos de los que hicieron del derecho legítimo del ciudadano a la vivienda digna un chorro de dinero basado en la especulación más inmoral tendrán que cerrar sus chiringuitos; me alegro si así sucede, pues será síntoma de una necesaria corrección estructural de nuestra economía y de nuestras vidas) y del parón generalizado de la actividad en España, hay quienes han encontrado un nuevo modelo, mucho más limpio y honesto, de crecimiento productivo. Ya no es el ladrillo. “Es el juego, estúpido”, parecen decir los gurús de los nuevos tiempos. El juego de las apuestas, se entiende.
Parecía que esta burbuja que nos ha estallado en las narices sería una buena excusa para buscar fórmulas más sostenibles, productivas, basadas en la innovación, el respeto por el medio ambiente y sin necesidad de hipotecar el futuro de generaciones enteras atadas de por vida a sus bancos. Pero mientras las buscan o no, los responsables políticos ya han encontrado nuevos medios de abastecer sus arcas municipales. Instalemos una bonita sucursal de Las Vegas justo aquí.
Según la Memoria Anual de Juego de 2006 del Ministerio del Interior, los españoles gastan 28.000 millones de euros al año en juegos de azar. ¿Cuánto más estarán dispuestos a apostar los 70 millones de turistas que llegan al año a España, si además de buscar sol, playa, flamenco y olé, vienen a probar suerte en las mesas atraídos por una reedición castiza de Nevada?
Vamos a los escalofriantes números. En mitad del desierto de Los Monegros, en Aragón, allí donde el agua es un espejismo, se levantarán 32 casinos, 70 hoteles, cinco parques temáticos, además de museos (¿de qué, de pintura barroca, de arte abstracto, de aberraciones urbanísticas globales?, museos, ¿de qué?), campos de golf, centros comerciales, un hipódromo y hasta una plaza de toros, según señalan los promotores (International Leisure Development) de esta ciudad que se levantará de la nada y que se llamará Gran Scala. Estos datos son reales, o al menos, son los que aporta la empresa, aunque a muchos os parezca una broma o que pretendo ser irónico engordando las cifras. Repito: 32 casinos, 70 hoteles y cinco parques temáticos donde ahora no hay nada. Esto reportará más de mil millones de euros en impuestos a las cuentas de las distintas administraciones públicas en juego, mucha tela como para poner en duda la oportunidad de semejante delirio. El Medio Ambiente, la salud mental o la sostenibilidad no importan un carajo ante un cheque vitalicio tan suculento.
Más números, más proyectos. De Aragón a La Mancha. En Ciudad Real, su Ayuntamiento ya ha dado el visto bueno a un proyecto que se llama El Reino de don Quijote. Quijotescos y grotescos son sus tres campos de golf, cinco hoteles, centro de convenciones, un gran casino de la marca Caesars (importado directamente desde Las Vegas, es un popurrí de horteradas grecorromanas) y 2.000 viviendas. Y esta es sólo la primera de las tres fases previstas en este proyecto.
Aportemos más cifras, ahora de las grandes ciudades, y es que justo ayer, en Madrid, abrió sus puertas el primer local de apuestas deportivas, el Victoria. Entre sus planes está abrir 70 puntos de juego iguales en toda la Comunidad antes de que acabe el año. Sportium, otra firma, abrirá 130, y Oé, la tercera que de momento ha obtenido licencia, sumará 70. En total, 270 locales de apuestas en Madrid en un año.
Supongo que al final, la banca siempre gana, pero los que seguro que perderán la apuesta, como ya lo han hecho con el ladrillo, son siempre los ciudadanos.
21 Abril, 2008 at 9:31 am
Sin lugar a dudas un interesante artículo en el que se puede entender la idisincrasia del españolito y, me atrevería a decir, parte de la esencia del hombre…Sigue escribiendo, hombre inconstante.